Versión Corta
Mi trabajo explora la distopía entre lo que creemos ser como sociedad y lo que realmente somos como individuos. Me interesa observar la sociedad como un ecosistema tensionado: un sistema acelerado, mercantilizado y ruidoso operado por personas sensibles, desbordadas y a menudo desorientadas. Mis imágenes señalan las contradicciones, absurdos y estereotipos que sostienen ese teatro social, y ponen el foco en las brechas y grietas que aparecen cuando el ser‑colectivo y el ser‑individuo entran en fricción.
Trabajo con un lenguaje visual claro y amable que permite abordar problemáticas incómodas sin dramatismo. La imagen funciona como una lupa que convierte lo colectivo en íntimo: cada espectador, desde su propia emoción, reconoce su posición dentro del sistema. Mi formación en arquitectura estructura esta mirada analítica y compositiva, y sostiene una práctica que combina ironía suave, precisión visual y una lectura crítica de lo cotidiano.
Versión ampliada
Mi práctica se centra en analizar cómo habitamos un sistema social que funciona como una gran maquinaria: acelerada, mercantilizada y llena de ruido. Me interesa la distancia entre la narrativa colectiva —ordenada, funcional, racional— y la experiencia real de quienes la sostienen: personas sensibles, cansadas, desbordadas y a menudo desconectadas de ese ideal. Trabajo sobre esa distopía entre lo que creemos ser y lo que somos en realidad, y encuentro en esa fricción un territorio fértil para pensar la vida contemporánea.
Mis obras abordan estereotipos, contradicciones y absurdos cotidianos que damos por sentados. Me atraen las “grietas del sistema”: esos puntos donde la estructura falla, donde lo colectivo se vuelve incoherente, donde la lógica social deja ver su fragilidad. Utilizo un lenguaje visual claro, directo y aparentemente amable para hablar de temas incómodos sin dramatismo. La ironía suave y el humor contenido me permiten señalar sin imponer, abrir conversación sin cerrar sentidos.
Una parte esencial de mi trabajo consiste en transformar problemáticas colectivas en experiencias íntimas. Cada imagen está pensada para activar una lectura emocional en el espectador, no desde lo personal, sino desde lo reconocible. Cuando una persona se enfrenta a una imagen que habla de un problema colectivo —agotamiento, presión social, expectativas, economía, roles— la lectura individual amplifica la escala del conflicto. Ese tránsito, de lo macro a lo íntimo dentro de la mente del observador, es donde ocurre la verdadera operación de mi obra.
Mi formación en arquitectura estructura mi forma de mirar: trabajo con precisión visual, análisis compositivo y una gran facilidad para traducir ideas complejas en imágenes claras. Esta base técnica sostiene una práctica crítica, accesible y profundamente conectada con las tensiones culturales que compartimos.
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Short Version
My work explores the gap between what we believe we are as a society and what we actually are as individuals. I approach society as a tense ecosystem: accelerated, commercialized and noisy, operated by sensitive people who often feel overwhelmed or out of place. My images highlight the contradictions, absurdities and stereotypes that sustain this social theatre, focusing on the cracks that appear when the collective self and the individual self collide.
I work with a clear and approachable visual language that allows uncomfortable issues to be addressed without dramatization. The image becomes a lens that turns the collective into something intimate: each viewer, through their own emotion, recognizes their position within the system. My background in architecture shapes this analytical and compositional approach, supporting a practice that combines soft irony, visual precision and a critical reading of the everyday.
Expanded version
My practice examines how we inhabit a social system that operates like a large machine: accelerated, commercialized and saturated with noise. I am interested in the distance between the collective narrative—orderly, functional, rational—and the lived experience of those who sustain it: sensitive, tired, overwhelmed individuals who rarely fit the ideal. I work within this gap between who we think we are and who we actually are, finding in that friction a fertile ground for reflecting on contemporary life.
My works address stereotypes, contradictions and everyday absurdities that we tend to accept without question. I am drawn to the “cracks in the system”: the points where the structure falters, where the collective becomes incoherent, where social logic reveals its fragility. I use a clear, direct and seemingly gentle visual language to approach uncomfortable topics without dramatization. Soft irony and contained humor allow me to point without imposing, to open conversations without closing meaning.
A central part of my work involves transforming collective issues into intimate experiences. Each image is designed to activate an emotional reading in the viewer—not through personal language, but through recognition. When someone encounters an image about a collective problem—exhaustion, social pressure, expectations, economy, roles—the individual reading amplifies the scale of the conflict. That shift, from the macro to the intimate inside the viewer’s mind, is where the real operation of my work takes place.
My architectural background shapes the way I look: I work with visual precision, compositional analysis and a strong ability to translate complex ideas into clear images. This technical foundation supports a practice that is critical, accessible and deeply connected to the cultural tensions we share.